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El Dojo
Fecha publicación 31/01/2007
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Un Dojo es el salón donde se entrenan e imparten clases de artes marciales japonesas. La palabra DO significa, vía o camino. La palabra JO significa lugar. Por consiguiente, el lugar de la vía es el Dojo. Algunas personas se refieren a su club de Karate como un Dojo, definición que no es correcta. El Dojo y el club son dos cosas diferentes. La palabra Dojo sólo se refiere al salón donde se entrena Karate, no se refiere a las personas que hacen Karate. La palabra japonesa para denominar un  club es KAI.

 

Antiguamente los monjes budistas daban este nombre al lugar o sala del monasterio donde los discípulos se reunían con el maestro para la meditación, los rezos, las ceremonias, etc... y era considerado un recinto sagrado digno del mayor respeto.

 

Dada la influencia del zen y de la filosofía budista en las Artes Marciales, estas adoptaron el nombre Dojo – alrededor del siglo XV- para designar la sala de práctica donde se estudia un Arte Marcial. A ella acudían los samurais no sólo para mejorar su técnica sino para forjar su carácter, meditar y alcanzar un mayor conocimiento de sí mismo. En aquella época muchos Dojos se instalaban en templos budistas, incluso el Maestro Kano empezó a enseñar Judo en un Dojo de un templo budista de Tokyo.

 

En nuestros días el Dojo debe  seguir siendo el lugar a donde acudimos para educar y mejorar nuestro carácter y personalidad, forjar el espíritu y mejorar las condiciones físicas del cuerpo aprendiendo un Arte Marcial. Es el lugar al que se acude dos o tres veces por semana para enfrentarnos con nosotros mismos (miedos, inhibiciones, bloqueos psicosomáticos, etc...) y probarnos.

 

El Dojo en Japón al igual que en nuestros gimnasios, normalmente es una sala rectangular cuyo suelo está recubierto de tatamis o madera y cada una de las paredes que lo limitan tienen un nombre, un cometido y un grado de honor o importancia. La decoración de esta sala debe ser sobria, sencilla, digna y agradable, en la que debe resaltar el orden.

 

El lado principal es el Kamiza (lugar reservado a los Kami) donde se encuentra el estrado – en los monasterios el altar sinto o butsuden – con objetos simbólicos, por ejemplo: ofrendas, adornos, un Gaku o caligrafía con un Kanji que expresa un ideal, etc... Este es lugar reservado a los maestros y desde donde normalmente se presencia el desarrollo de los Katas, exámenes etc..., los budokas deben procurar no dar nunca la espalda al Kamiza.

 

Frente al Kamiza se encuentra - en el lado opuesto- Shimoza o lado de categoría inferior, reservado a los discípulos o alumnos desde donde éstos saludan al profesor.

 

A la izquierda del Kamiza se encuentra el Shimoseki o lado de los alumnos de categoría inferior y a la derecha el Joseki o lado de los alumnos de mayor grado, quedando así establecido que los alumnos para saludar antes y después de la clase se colocarán por orden de grados de mayor a menor desde el Joseki hasta Shimoseki.

 

 

El Dojo es un lugar consagrado al propio perfeccionamiento físico y moral, por lo que el comportamiento de profesor y alumnos debe ser digno, respetuoso y correcto consigo mismo y los demás. Observando todas las reglas de etiqueta, lo que derivará en una autodisciplina que va a influir positivamente sobre la personalidad y el carácter. El ambiente en el Dojo debe respirar sencillez, silencio, paz, para que induzca a la calma, el respeto, la amistad, la alegría, etc... y predisponga a la unificación cuerpo-mente, al estudio, al trabajo serio, al sacrificio y al mejoramiento de todas las cualidades humanas.

 

 

 

El silencio es la condición fundamental para concentrarse, aprender y realizar correctamente las técnicas.   Al entrar al Dojo procuraremos dejar – aunque sea por una hora- en la puerta nuestro ego, defectos, preocupaciones, etc... disponiéndonos a ser receptivos y humildes, condiciones indispensables para aprender y mejorar.